El “fin de la historia” como sentido común
(Dos minutos de lectura) Cada que un periodista o intelectual del sistema habla de fortalecer las “instituciones democráticas”, las “instituciones jurídicas”, la “división de poderes”, etc., queda claro que parten del supuesto de que esas instituciones son lo máximo a lo que se puede aspirar; de que estamos en una suerte de final del desarrollo institucional y que sólo nos resta mejorar gradualmente lo que ya tenemos. Por supuesto que su premisa es una absoluta bazofia. Instituciones como el INE, las cámaras de “representación popular”, la SCJN, por no decir la SEP o la infinidad de iglesias que pululan por el escenario del adoctrinamiento y la esclavitud espiritual, son todas instituciones dignas de desaparecer: son una vergüenza histórica, dignas de una sociedad de esclavos satisfechos. El tema es que se nos convence de que no nos podríamos pasar sin esas instituciones. ¿por qué? Baste ver los sueldos de los funcionarios que las parasitan. Obviamente no son ret...