Nuestro cansancio
Ahora estoy cansado. Quisiera hablar en nombre de los cansados, porque esos que ahora hablan tanto del cansancio son siempre hombres libres y satisfechos. Y los cansados debiéramos hablar por nosotros mismos. Es que toda la vida social pende de nuestro trabajo. Y estamos tan cansados que no tenemos ánimo para hablar ni siquiera del cansancio. Estamos cansados de la exigencia, de la captura de nuestra atención y por la ética del trabajo. Estamos cansados porque estamos explotados; sí, pero también, y sobre todo, estamos cansados de no figurar en la vida, de no tener amor ni consuelo, ni esperanza. Estamos cansados de esos mitos tan burdos que se nos ofrecen para encontrar algún sentido al sufrimiento y a la sensación de estar de más. Saberse condenado cansa más que la condena. Aquí todo es cansancio. Son casi las 11 de la noche, debo seguir cortando la tela para mañana, pero escribo; porque nadie habla en nombre de los cansados. Estoy cansado de que siempre alguien se aproveche de...