¿Por qué considero a los morenistas traidores a la patria?

 Partamos de algunas premisas más que confirmadas:


1. En México, durante lo que va del siglo XXI y un poco antes, sólo se puede acceder al poder mediante la colusión con el crimen organizado (y obviamente con el permiso del poder del dinero).

2. Esta condición ha sido impuesta por los norteamericanos, quienes primero fomentaron la existencia de estos grupos delictivos, mantienen un mercado para su contrabando y les arman.

3. Esto es bien sabido por cualquiera que esté medianamente informado de la realidad nacional. Los políticos de todos los partidos lo saben.


Entonces, lo que inmediatamente se desprende de nuestras premisas es que, a sabiendas de que pactar con el crimen organizado implica necesariamente la aceptación de las condiciones impuestas por el extranjero para dominar a la nación, quien lo haga sabe que directa o indirectamente está actuando al servicio de una potencia extranjera para controlar la política interna del país.


AMLO y todos sus secuaces lo supieron y decidieron coludirse. No sé si de manera ingenua pensaron que recibirían el mismo trato que los gobiernos más alineados ideológicamente con los americanos; tal vez, a sabiendas de que no gozarían del mismo trato, le apostaron a que los gringos no pueden prescindir de su ejército de lumpens (los criminales organizados de todo LATAM).


Creo que, por una parte, le apostaban al triunfo de un gobierno demócrata en EUA, que guardara el tradicional silencio con respecto al crimen en México y, por otra, creyeron que el límite de indolencia del gobierno americano estaba todavía lejano (cuestión que se aceleró con la crisis del fentanilo).


En fin, sabían que pactar con el crimen era comprometer de manera irresponsable la soberanía nacional. Claro que hicieron el cálculo de que tal soberanía de por sí era ya una fantasía y que sus oponentes, también coludidos, tenían la victoria garantizada si ellos no se alineaban con los poderes fácticos. Una cosa sí es muy clara: la única alternativa patriótica era combatir al crimen porque está al servicio de una potencia extranjera; no lo hicieron. 


Y pasó lo que pasó. La vergonzosa acogida que los americanos dieron a sus sirvientes narcotraficantes; sus condenas recortadas y el acceso a una vida nueva con nueva identidad. Todo a cambio de terminar el trabajo de vender a su pueblo; corrompiendo, aterrorizando y, finalmente, cooperando para desestabilizar a las corruptas instituciones con las que hacían sus jugosos negocios, incluida la presidencia de la república.


Pasó lo que pasó. La abierta injerencia de las instituciones norteamericanas avaladas por el discurso (cierto) de la descomposición de las instituciones mexicanas.


Y pasa que la agenda neoliberal de morena; muy obvia, con ejemplos como las inversiones aparentemente absurdas, la creación de la guardia nacional, el control migratorio lacayesco de López, la protección a los grupos criminales, el progresivo debilitamiento de las instituciones, los recortes, el deterioro continuado desde sexenios anteriores de los sistemas educativo y de salud, etc, etc. ; pasa que esta agenda parece mandada a hacer para el ascenso de la ultraderecha. Son las condiciones que el imperio necesita para establecer un gobierno títere. AMLO y Sheinbaum lo supieron siempre.


No digo que los gobiernos anteriores hayan sido menos traidores, pero sí que hace falta decir que el gobierno actual es más de lo mismo, porque abunda el mentecato de pseudo izquierda que todavía cree que AMLO fue un excelente presidente. “El mejor presidente de la historia” tamaña estupidez de burócrata anormal.


Traidores. Han burocratizado todavía más a la sociedad. Burocracia pura son los apoyos sociales que sólo cuestan el trámite (ojo, que esto no aplica a las pensiones, merecidas y pagadas por quienes ya entregaron su trabajo con creces a la nación). Las becas indiscriminadas son un verdadero derroche y un estímulo a la mediocridad, es decir, a la burocracia. Burócratas pragmáticos y sin principios: eso son y en eso pretenden convertirnos. Son criminales.


Me dirán: “Pero entonces cualquier forma de participar en la contienda electoral ya era una traición a la patria” Pues sí. Participar cuando esta participación implica hacerse cómplice de un crimen es convertirse en criminal; todos nuestros políticos lo son. Además, los gringos necesitaban el triunfo de Morena por otra razón. Claro que el triunfo de Morena vino a desactivar la beligerancia de los movimientos opositores al sistema en todo el país; ellos desactivaron una rebelión que se venía volviendo inevitable, un estallido. Pero además, al venderse al extranjero, liquidaron de golpe a esa izquierda institucional que tenía fuerza, que como oposición pudo haber evitado las nefastas reformas que luego hizo como gobierno. Paradójico, pero estos vendepatrias están condenados a contradecir por la noche lo que afirmaron por la mañana.


Ya veo a los enanos intelectuales que se creen de izquierda negando los tratos de Morena con el crimen y con la burguesía. Es un hecho que pactaron. Pruebas:


1. Que ganaron. En México ganar elecciones es prueba suficiente e irrefutable de corrupción.

2. La política de “abrazos no balazos”. Es que da hasta pena este desvío grotesco de la atención del asunto de la seguridad.

3. La más irrefutable; que la violencia siguió con variación sólo para empeorar.

4. Que las desapariciones continuaron. El caso Teuchitlán y los que posteriormente se revelaron, son la más desgarradora prueba de la traición de Morena.

5. Que, en cuanto del norte vino la orden contraria de combatir al crimen, el aparato militar se puso a trabajar en serio y bajaron la criminalidad (mayormente en números y con maquillaje, pero algo de verdad hubo en su estrategia, porque el patrón exigió bajarle también a la simulación).


Así, el hambre de poder ha llevado continuamente a Morena a convertirse en lacayos de los norteamericanos. En cuanto a su política interna, es la política de un gobierno que promueve la degradación de la sociedad con fines de manejarla a su antojo; ahí está su afán de no revertir el deterioro de la educación pública, sino más bien agravarlo. Y yo diría que esta es la mayor traición de todas, porque en su nuevo modelo educativo se ve perfectamente la estrategia de los cambios cosméticos que no cambian nada; dejaron actuar a esos intelectuales woke, paradigmas del parasitismo institucional, en un campo donde, si bien poco se podía empeorar, sí podían hacer propaganda a sus anchas de su supuesto carácter de izquierda. Lograron algo que parecía imposible: que el sistema educativo nacional diera más pena.


Todo un desastre, como el combate al robo de combustible, el abasto de medicamentos, la reforma judicial. Ahí donde el amo del norte les dejó actuar, lo arruinaron todo, y donde no les permitió, pues ya se ha visto: nos vendieron. Ni hablar de Segalmex y el huachicol fiscal; les es imposible prescindir de sus delincuentes de siempre. 


En fin. Para que ya nos termine de quedar claro: todas las instituciones burguesas existen para cuidar, fomentar y garantizar el derecho de los ricos. Para los pobres, hasta cuando parece que una institución nos ayuda, en realidad nos daña. Nuestros supuestos derechos están siempre supeditados a un interés superior (de clase). Para ellos, los burgueses, los derechos y la efectividad de las leyes son siempre una verdadera garantía.


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