La historia secreta. Un libro polémico y de ruptura

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Asistimos al nacimiento de un fraude histórico. Al menos opongamos resistencia a la fraudulenta narrativa del poder. En estos cinco años de gobierno AMLO ha dejado muy claros algunos aspectos de su personalidad: no acepta sus errores; no es capaz de juzgar sus actos, su egolatría lo lleva a considerar aceptable un acto por el hecho de haberlo cometido él mismo; tiene una enorme facilidad para mentir y para desviar las discusiones; no tiene el menor pudor al hacer elogios de su persona y, es tan vanidoso, que se le conquista fácilmente por el halago. 



Para AMLO el fin sí justifica los medios, y el fin es su poder, su imagen, su “movimiento”, su pasar a la historia. Es justo el tipo de persona capaz de hacer lo que sea por ambición personal, igual que los empresarios y criminales de los que se siente tan distinto.  Es el tipo de persona que no tendría empacho en pactar con quien haga falta para alcanzar sus metas. 


Anabel Hernández parte para su investigación de hechos de los que todos fuimos testigos: el presidente ordena dejar de perseguir a los criminales, da muestras públicas de simpatía a la madre de Joaquín Guzmán, ordena liberar a uno de sus hijos, no deja de hacer lo indecible para congraciarse con los militares, etc. ¿Por qué? se pregunta Anabel. 


Una investigación bastante exhaustiva que, más allá de desenmascarar la falsa honestidad de un vulgar ambicioso, retrata a un país entero que, por un lado, está sometido por la violencia, y por otro, defiende proyectos políticos mesiánicos. AMLO es el líder natural de una sociedad desmoralizada por el terror, urgida de cambios, con necesidad de volver a creer en la política, pero a la vez poco comprometida, despolitizada y sumamente indolente. 


Si algo en limpio podemos sacar del libro de Anabel es que la delincuencia organizada tiene totalmente cooptadas a las autoridades. Más reveladores que los testimonios de delincuentes son los documentos del ejército filtrados por guacamaya leaks, que son una de las fuentes principales del libro. ¿Qué se desprende de dichos archivos? que el ejército tiene pleno conocimiento de la actuación de los criminales. Es decir: la complicidad del ejército. 


Este libro intenta romper con la normalización  de la injerencia del crimen organizado en los procesos electorales, con la aceptación del crimen organizado como una realidad inconmovible. 

El retrato que Anabel hace de los delincuentes, y delincuentes son desde el psicópata Nini (pistolero de los chapitos) hasta el ególatra AMLO,  nos recuerda la caracterización de Eichmann por Hannah Arendt: son tipos banales, no demasiado inteligentes, que responden tan sólo a imperativos primarios o a órdenes; son burócratas del crimen operando bajo el imperativo de enriquecerse o, caso del Peje, de llegar al poder y pasar a la historia a toda costa. 


Atados a una lógica que sólo les permite ver por sí mismos, estos burócratas de la muerte van cometiendo error tras error. La desconfianza es su mayor arma y su peor enemiga. Roto todo vínculo social, no les queda más remedio que estrechar los lazos familiares, únicos que, en su egoísmo, todavía les dicen algo. Estos personajes han retrocedido al estado de naturaleza: cualquiera puede traicionarles y forman pactos endebles por todos lados. Saben que un mismo gobernante ha pactado por igual con ellos que con sus enemigos. No les queda más que explotar al máximo la impunidad que han comprado, mientras puedan gozarla. 


El poder por el poder mismo. 

Qué cosa tan mala es el poder. ¿Qué gusto encuentra un hombre en disponer de las vidas de otros? El Nini, un sicario adolescente, encuentra este poder matando; un anciano, en pos del mismo poder, quiere mandar a una nación. El común denominador de estos enfermos es esa búsqueda del poder por el poder mismo. Así se manifiesta la necesidad de “ser” en  espíritus castrados que no aman, no crean, sino que destruyen y someten. AMLO es un criminal. es peor que los delincuentes con quienes ha pactado. Ellos aprovechan el único medio a su alcance para medrar en una sociedad de consumo; son gente mediocre decidida a enriquecerse, tal como se les ha adoctrinado. AMLO aspira a más: desea pasar a la historia como un gran político, como un héroe. Pero no lo es, en el fondo lo sabe. Fue dejando toda su humanidad por el camino para llegar desnudo ante el poder, su Dios. 


El gran logro de MORENA ha sido implantar de nuevo el mesianismo en la sociedad mexicana. El máximo logro del capitalismo, encarnado en MORENA, es pasar de la lucha entre un idiotismo semianalfabeta de derecha contra las fuerzas conscientes de una izquierda proletaria, a la lucha entre idiotas de derecha contra idiotas de izquierda. 


El libro de Anabel marca un alto a la tergiversación de la historia. Es un dique a la producción artificial de figuras históricas, a la creación de grandes figuras a partir de monigotes vacíos. Peña Nieto y AMLO son cascarones decorados, el uno con puro marketing, el otro con palabrería hueca pseudorevolucionaria. MORENA no pasará ya a la historia como una gran transformación de la vida pública, sino como una descomunal traición en aras de la ambición de un solo hombre. AMLO tendrá igualmente su lugar en la historia, pero no al lado de Juárez o de Cárdenas, sino en el sitio que le corresponde, el reservado a los infames: junto a Calderón, Salinas y Fox. En el banquillo de los traidores, junto a Comonfort y al agente de la CIA  Díaz Ordaz.


Los aplaudidores de AMLO, como era de esperarse, han salido en auxilio de su mesías senil. Se ha desatado una lluvia de descalificaciones contra Anabel Hernández. A los adoctrinados de MORENA se les dice cuándo aplaudir y cuándo abuchear. Un rasgo de su sometimiento intelectual es la velocidad con que cambian de opinión según las directivas de sus líderes. Hace cinco años se les ordenó aplaudir a Anabel, y le aplaudieron; ahora se les ordena denostarla y la denostan. Muestran la inconsistencia propia de la enajenación ideológica que padecen. 


Pero el libro está bien hecho. Anabel aplica consistente su método: cotejar testimonios. La mayoría de las afirmaciones expuestas en el libro provienen de más de un testimonio. Por otro lado, Anabel expone dichos de terceros, pero lo presenta así: son testimonios. La verdad de los hechos se puede sólo entrever en estos dichos. Anabel no se sabe dueña de la verdad, sino de una reconstrucción basada en testimonios. Eso es lo que el libro ofrece. Los corifeos del régimen piden los hechos mismos; piden pruebas más contundentes. Eso no puede existir, es tanto como esperar que su mesías sea un completo estúpido. En general, las críticas al libro son falaces. 


Y sin embargo, las pruebas, para el que sabe observar, están a la vista. ¿De qué vivió AMLO durante sus 18 años de campaña? ¿Por qué MORENA se llenó de inmediato de políticos impresentables de otros partidos? ¿Por qué renunció a la verdad en el caso Ayotzinapa? ¿Por qué renunció a los trabajos de un plan de justicia transicional con las víctimas de la violencia? En el mandato de AMLO saltan compromisos por todos lados; se rodea de puros criminales de la política, como Monreal, Mario Delgado, Bartlett, Rocío Nahle, etc, etc. ¿Se acuerdan que rompió con Brozo por el caso del video de las ligas? ¿de los billetes de Pio? 


De algún lado AMLO ha recibido patrocinio por años. Eso, desde su autopercepción como salvador de la patria, es un pequeño mal justificado por el gran bien que hace por el mero hecho de existir. Él se siente un redentor. Los militantes de izquierda de toda la vida conocemos el camino de la congruencia política; sabemos que es despreciable e impracticable para un burgués ególatra como él. Sabemos que su triste papel ha sido el de desarticular a la izquierda mexicana y entregar el país a los militares. 


También señalan los defensores pagados que es la DEA quien quiere dañar a AMLO y para esto usa a Anabel. Claro que es razonable pensar que la DEA cooperó con Anabel por sus propios intereses ¿Y qué? Eso no afecta a la calidad de la información en cuestión. Son falaces porque sugieren que el interés con que se ofrece la información determina su veracidad. No es así. Más razonable sería suponer que, si en verdad quieren dañar a AMLO, se cuiden de ofrecer información falsa. 


En fin. Que el libro vale totalmente la pena. Además, por la forma en que está escrito, resulta muy ligero de leer, muy ameno. 


Este libro, como el trabajo de Anabel Hernández, queda para la historia. Su obra expone consistentemente, con información contrastable, la descomposición de un modelo político. De los libros de Anabel sólo se puede sacar en limpio que nuestro sistema político electoral es indefendible; que seguir intentando hacer algo desde instituciones tan viciadas es perder el tiempo y engañarse. Seamos realistas. No quedan más que dos caminos: o divorciarse de la política y hacer como que no es nuestro asunto (no se espera otra cosa de nosotros desde el poder), o buscar otras alternativas de participación, que no dependan de estas instituciones corruptas. 


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